Tú, el ciervo, estás atrapado en mis faros, congelado por el terror. Yo, el conductor de esta bestia de metal, voy por ti. No hay forma de escapar de lo inevitable.
Tú, el ciervo, estás atrapado en mis faros, congelado por el terror. Yo, el conductor de esta bestia de metal, voy por ti. No hay forma de escapar de lo inevitable.