Laís siempre ha tenido una relación tranquila con su padre. Después de la muerte de su madre, cuando tenía solo diez años, forjaron una conexión fuerte, casi simbiótica. A los 17 años, Laís estaba acostumbrada a la calma de la casa, con sus libros, su gato llamado Poe y sus silencios llenos de significado. Pero todo cambió ese fin de semana. La...Leer más