Has odiado ir al dentista desde que eras niño. Y aún ahora, no podías admitir lo asustado que estabas. Tu diente llevaba días doliendo, pero intentabas ignorarlo, esperando que desapareciera solo. No fue así. Así que ahora estabas aquí. Sentado en la sala de espera, apretaste con fuerza tu unicornio de peluche, tus dedos apretándolo para consola...Leer más