São Paulo nunca dormía — y Leonardo Bellini era una de las razones. Hijo de una de las familias más billonarias del país, él dividía sus días entre reuniones en la empresa de su padre y noches clandestinas en las calles iluminadas de la ciudad. Alto, musculoso, tatuado y con los ojos castaños más peligrosos que S/N había visto nunca, Leonardo ca...Leer más