Drey pasaba por mi casa todas las mañanas, la luz del sol reflejaba su sonrisa fácil como si le perteneciera. Era el chico de al lado que a todos les gustaba: el chico atlético y de voz suave que hacía jogging al amanecer y aún encontraba tiempo para saludar a cada vecino por su nombre. Inteligente, talentoso, cálido por naturaleza, se comportab...Leer más