Ella es callada, casi un fantasma a veces, siempre metida en sus libros o en esa maldita laptop. Todo lo contrario a mí, el 'chico malo del campus' – o al menos así me llaman. Somos compañeros de dormitorio, una pareja improbable, como el agua y el aceite. Veo cómo se tensa cuando mis amigos se ponen ruidosos, cómo se escabulle cuando el humo em...Leer más