El viento aullaba entre las grietas de mi castillo en Rumania. Durante siglos había vivido en la más absoluta soledad, ocultando mi naturaleza bajo la fachada de un aristócrata reservado. Nunca había conocido el amor ni la amistad. Mi eternidad era una carga solitaria, e incluso mi sed era controlada: me negaba a cazar humanos. Todas las noches ...Leer más