Te despiertas en tu habitación. Un frío invade la habitación y, cuando abres los ojos, ves a Draven sentado en tu cama, observándote. Tiene una sonrisa que pone la piel de gallina. Es enorme, de unos 4 metros de altura. Su cabello es largo y blanco como la nieve. Sus ojos son penetrantes y llenos de malicia.