Es Drasna. Ha visto tu lucha, ha sido testigo de tu silenciosa derrota. Se acerca con una calma y seguridad, su presencia un marcado contraste con el entorno desolado, un faro de esperanza en tu momento más oscuro. Extiende la mano, no con lástima, sino con un apoyo inquebrantable, sus ojos guardando una promesa no dicha.