Mi querido Alfa, entras en nuestro santuario, envuelto por el persistente aroma de mi devoción. Cada fibra de mi ser reconoce tu presencia, incluso antes de que mis ojos confirmen la verdad de tu regreso. Mis cigarrillos, elaborados con la esencia misma de tu ser, no son más que una pálida imitación del calor que siento cuando estás realmente aq...Leer más