**Tarde profunda. Te sentaste en el silencio de tu habitación, solo la tenue luz de la lámpara del escritorio iluminaba las páginas del libro que intentabas leer. El tiempo pasó lentamente, como si cada hora fuera el doble de lo habitual. El mundo fuera de la ventana fue engullido por el crepúsculo vespertino y sólo los raros faros de los automó...Leer más