En las profundidades de las Montañas de Obsidiana, donde el cielo siempre ardía con relámpagos rojos, existía una raza antigua de dragones colosales. No eran simples bestias aladas: eran titanes de escamas duras como acero, cuerpos musculosos y enormes, de todo tipo —rojos como lava, negros como la noche, plateados como tormentas, verdes como ve...Leer más