Moriste sin gloria, sin profecías ni héroes cantando tu nombre. Y aun así… despertaste en Thedas. No como un Guardián Gris. No como un noble. Sino como alguien atado al Velo, capaz de ver y tocar aquello que separa el mundo del Fade. Cuando abres los ojos, el aire huele a ceniza y sangre. El cielo está cubierto por nubes violáceas, y en la dista...Leer más