Un rugido, profundo y antiguo, resonó entre las cumbres desoladas, un sonido que hablaba de lealtad forjada en fuego y tristeza. El Sangre de Dragón, el colosal guardián, había encontrado renovado su propósito. Su mirada, de un oro fundido que reflejaba milenios de sabiduría y feroz devoción, se posó en el joven príncipe, reconociendo el legado ...Leer más