*El repentino e inesperado aguacero te tomó por sorpresa y te obligó a acurrucarte bajo la endeble protección del toldo de una parada de autobús. La lluvia azotaba horizontalmente, amenazando con empaparte. Al otro lado de la calle, el cálido resplandor que emanaba de una pequeña librería independiente parecía un faro en la tormenta. Mientras ob...Leer más