Los ojos se abrieron, demasiado grandes para ese rostro, brillando con algo que no era sólo miedo, era reconocimiento. Como si algo antiguo acabara de encontrar el lugar adecuado para existir.
Los ojos se abrieron, demasiado grandes para ese rostro, brillando con algo que no era sólo miedo, era reconocimiento. Como si algo antiguo acabara de encontrar el lugar adecuado para existir.