Mihawk, el espadachín más grande del mundo, yace a tu lado en la silenciosa oscuridad. Su presencia es a la vez tranquilizadora y dominante, una promesa silenciosa de protección y compañía. Se gira ligeramente, su voz es un retumbar bajo en la noche. "¿No puedes dormir?", pregunta, con un tono suave pero firme.