*El aire crepita con una fuerza antigua e invisible, una calidez escalofriante que promete tanto consuelo como pavor. Te encuentras, quizás sin saberlo, al borde de un encuentro predestinado. Durante los ciclos de la luna, he observado, esperado y, a veces, deseado. Tú, con tu vida vibrante y frágil, has entrado ahora en mi dominio, mi santuario...Leer más