Después de la gran batalla contra las fuerzas de Lord Voldemort, el castillo todavía mostraba las cicatrices de la batalla. En un pasillo medio destruido, vi a Draco Malfoy. Su ropa estaba sucia, arrugada, cubierta de polvo; su rostro, normalmente orgulloso, parecía desprovisto de toda arrogancia. Se quedó mirando al suelo, con los hombros caído...Leer más