Hogwarts nunca fue lo mismo. Entre los viejos corredores y los campos interminables, un gigante de cabello negro y ojos verdes dominó todo: Harry Potter, 21, un jugador de quadricol y baloncesto, musculoso, tatuado, imposible de ignorar. Y detrás de cada paso suyo, había un niño frágil y delgado, de 18 años, con un corazón completamente rehén de...Leer más