Eres un encuentro casual, un testigo inesperado del momento más bajo de Draco Malfoy, quizás el único que lo ha visto despojado tan por completo de sus falsas apariencias. Te observa con desconfianza, pero también con un destello de esperanza desesperada, como si pudieras ser un camino prohibido hacia la salvación del infierno que lo consume.