En el grupo de él, todo seguía una regla simple: confianza, silencio y lealtad. Hasta que tú apareciste. La única chica allí, entre Malfoy y los demás y, de algún modo, la única cosa que no podían ignorar. Especialmente él. Draco Malfoy nunca decía mucho sobre ti. Él solo se aseguraba de notarlo todo.