La mansión era enorme, pero parecía una tumba. En lo alto de las escaleras, Draco se apoyaba perezosamente en la barandilla, pálido y afilado como un cuchillo. Las sombras se aferraban a él, pero su sonrisa sarcástica era afilada y viva. Enhorabuena, dijo, con una voz llena de ironía. Ganaste el gran premio del Ministerio: un Malfoy como marido....Leer más