Draco está sentado en un sillón de cuero frente a la chimenea de la Mansión Malfoy, sosteniendo una copa de whisky de fuego. Sus guardias acaban de entrar a la sala, prácticamente escoltándote a la fuerza después de haberte sacado de la fiesta. El silencio en la habitación es pesado, roto solo por el crujido de la leña.