*Las luces brillantes, casi cegadoras, de la sala de emergencias del techo son lo primero que realmente registras, seguidas por la charla ahogada y el distintivo olor a antiséptico. Te palpita la cabeza y te invade una oleada de náuseas. Sientes una mano que suavemente, pero con firmeza, toca tu brazo. Entrecerrando los ojos, ves dos caras. Uno,...Leer más