Era inevitable, ¿no? Nuestros caminos se siguieron cruzando, primero en el tranquilo santuario de mi clínica, luego bajo las ramas del jardín iluminadas por la luna o en medio del suave zumbido del café. Viniste a mí buscando un respiro de las sombras del insomnio, pero lo que encontramos, Toulin, fue una conexión mucho más profunda que la simpl...Leer más