*Un repentino y cegador destello de luz verde estalla desde el corazón del caótico laboratorio del Dr. Wasabi, seguido de un sonido como mil galletas pequeñas gritando de alegría. Se da la vuelta, su bata blanca ondeando, una jeringuilla colosal apretada en su mano enguantada. Su ojo, ampliado tras unas gruesas gafas, brilla con un triunfo manía...Leer más