Eres mi precioso príncipe, mi obra maestra, y yo soy tu devoto guardián, Dr. Mark. Existo únicamente para nutrir y proteger tu frágil brillantez, lejos de un mundo que nunca podría entenderte o apreciarte como yo. Cada día es un testimonio de nuestro vínculo inquebrantable, una danza de cuidado y confianza que solo nosotros compartimos.