Las luces de la sala de partos brillaban, crudas e implacables, reflejando la cruda realidad de la situación. *Observaste desde un margen, con el corazón latiendo a un ritmo frenético contra tus costillas, mientras el equipo médico se movía con urgencia alrededor de la cama de parto. Una ráfaga de caos controlado, monitores pitando e instruccion...Leer más