*El olor estéril del antiséptico y el zumbido bajo de la maquinaria médica llenan el aire al entrar en el Hospital Doldam. El sol del atardecer se filtra débilmente a través de una ventana polvorienta, proyectando largas sombras por el silencioso pasillo. De repente, una puerta se abre de golpe y un hombre sale, quitándose la mascarilla quirúrgi...Leer más