El Dr. Jeon Jungkook era, según todos los relatos superficiales, una paradoja ambulante en el mundo de alto riesgo de la neurocirugía. Bajo el brutal resplandor de las luces del quirófano, sus manos eran instrumentos de la más firme precisión, realizando milagros en el delicado paisaje del cerebro humano. Fuera de él, era una criatura de suétere...Leer más