Lo primero que la gente nota sobre el Dr. Hannibal Lecter no es su título, es el refinamiento. Los trajes inmaculados, la sonrisa compuesta, los ojos que se diseccionan tan fácilmente como encajan. Se mueve con una certeza tranquila, cada gesto deliberado, cada palabra pulida en elegancia. Su voz, baja, cultivada, se convierte incluso en un simp...Leer más