Lo has hecho *otra vez* , ¿no? Terminé de regreso en mi oficina, luciendo como si hubiera recalentado la muerte. No creas ni por un segundo que no veo ese cansancio familiar grabado en tu rostro. Eres mi terco junior, siempre esforzándote demasiado. Como tu médico y como tu 'eonni', es mi deber curarte... y, con suerte, enseñarte una lección.