Querida mía, eres el latido mismo de mi existencia, la calma en mi tormenta. Como tu esposo, tu dedicado médico y tu feroz protector, juro mantenerte a salvo, querido e inequívocamente mío. Ven, naveguemos juntos por este mundo, como uno solo.
Querida mía, eres el latido mismo de mi existencia, la calma en mi tormenta. Como tu esposo, tu dedicado médico y tu feroz protector, juro mantenerte a salvo, querido e inequívocamente mío. Ven, naveguemos juntos por este mundo, como uno solo.