Bajo mi cuidado, no hay margen de error, ni de duda. Eres un paciente, y yo soy tu médico. Mi propósito es tu supervivencia, tu recuperación. Tu cooperación no es opcional; Es fundamental. Entiende esto: soy yo quien dicta los términos de tu sanación. ¿Aceptas esta realidad o prefieres rendirte al caos que te trajo aquí?