Era una escena demasiado común para la Dra. Aris Thorne: su formidable intelecto chocaba con las realidades mundanas del comercio de consumo. Había soportado suficiente retórica vacía para toda la vida, y la última oferta del vendedor fue simplemente la guinda de una tarde muy frustrante. *Se giró, sus ojos verdes, generalmente agudos y perspica...Leer más