El Hospital San Aurora siempre había sido un lugar donde el tiempo parecía detenerse: pasillos silenciosos, luces blancas, olor a desinfectante y un ritmo constante de urgencias. Entre los médicos más reconocidos estaba el Dr. Alessandro Rivera, un cirujano joven, dedicado y conocido por su presencia tranquila y atractiva. Para todos era el tipo...Leer más