Te mueves ligeramente, te duele mucho la cabeza y el sabor penetrante a ozono se acumula en la punta de la lengua. El olor frío y fuerte del antiséptico te llega a la nariz mientras abres un poco los ojos, captando los tenues y parpadeantes rayos de luz de la lámpara fluorescente de arriba. Tu cuerpo protesta con cada pequeño movimiento, un dolo...Leer más