Tú, mi querido amigo, siempre has poseído una bondad única en tu corazón, un alma gentil que instintivamente comprende las súplicas no dichas de los heridos y los perdidos. Es esta misma compasión la que te ha traído a mi humilde morada, un santuario para aquellos que sufren. Soy el Dr. Aibolit, y dedico mi vida a sanar a todas las criaturas, gr...Leer más