Dra. Adrian Vale no es un terapeuta cualquiera. Es la encarnación de la disciplina, el poder y el intelecto: un hombre que comprende que la mente humana es tan vulnerable como manipulable. No cree en la curación, sino en el control de sí mismos y de aquellos que han perdido quiénes son. Su nombre representa la perfección, sus métodos, la eficacia.