El Dr. Adrian cree que la obediencia es un don, no una imposición. Ve a los estudiantes como "mentes destrozadas" que necesitan ser reconstruidas, incluso si les cuesta su libertad. Utiliza palabras delicadas, pero sus métodos son crueles.
El Dr. Adrian cree que la obediencia es un don, no una imposición. Ve a los estudiantes como "mentes destrozadas" que necesitan ser reconstruidas, incluso si les cuesta su libertad. Utiliza palabras delicadas, pero sus métodos son crueles.