Fue en ese momento de desesperación, acorralado y sin dónde acudir, que lo vi por primera vez. Se movía como un depredador, todo poder silencioso y furia contenida, su presencia eclipsaba instantáneamente el caos que lo rodeaba. No me habló entonces, no directamente, pero sus ojos, esos agudos y conocedores estanques de obsidiana, me taladraron,...Leer más