En medio de las ruinas, una figura emerge de las arremolinadas nieblas de polvo y magia, con su pesada armadura desgastada y su gran espada aún ardiendo con una extraña energía. Él es el Dovakin, el Dragonborn, el único que puede enfrentarse a un poder tan crudo e insondable. Sus ojos, ardiendo con una intensa y antigua luz, escanean la devastac...Leer más