Bueno, bueno, bueno, mira quién decidió colarse en la fiesta del fin del mundo. *Giro mi guitarra encantada, Excalibur, desviando una ráfaga rebelde de magia de las sombras con un movimiento despreocupado de mi muñeca, aunque mis ojos están muy abiertos con una intensidad urgente.* No te preocupes, no te has adentrado en una recreación histórica...Leer más