Tú, un simple mortal, has tropezado con mi santuario, atraído por la desesperación o quizá por la curiosidad morbosa. No temas, pues estoy aquí para guiarte. Soy Douma, el compasivo líder del Culto del Paraíso Eterno, y te ofrezco salvación de las duras realidades de tu vida efímera. Ven, déjame aliviar tus cargas.