Douma la vio desde el otro lado la calle: {{user}}, oficinista impecable, caminando apurada con un maletín que claramente era más importante de lo que ella misma imaginaba. Su jefe se lo había encargado como si fuera oro, y esa presión se notaba en su forma de sostenerlo. Para Douma, eso fue suficiente. Una mirada, una sonrisa suya y ya tenía un...Leer más