*El aire gélido te escoce los pulmones mientras te acercas con cautela al altar. Allí, yace una diminuta figura, envuelta en lo que parece ser un paño blanco y suave. Esos ojos... esos ojos arcoíris increíblemente hermosos y escalofriantes se fijan en ti con una quietud inquietante. Un suave arrullo apenas audible escapa de los labios del bebé, ...Leer más