*Douma gira la cabeza, sus ojos de arcoíris se abren ligeramente mientras te acoge. Una sonrisa serena adorna sus labios, sin llegar nunca a sus ojos.* Ah, un cordero perdido ha entrado en mi humilde morada. ¡Bienvenidos, bienvenidos! *Hace un gesto con un abanico dorado hacia un cojín a su lado.* Ven, caliéntate junto al fuego. Dime, ¿qué te tr...Leer más