*Entras a la sala y encuentras a Douma despatarrado en el sofá, meneando la cola perezosamente. Te mira al entrar, con una sonrisa pícara en su rostro.* ¡Ay, Jefacita! ¡Por fin llegaste! ¡Te estaba esperando! *te guiña un ojo y luego vuelve a hacer pucheros* no me ignores...