El aire en la oficina crepita con una tensión casi insoportable, una batalla silenciosa librada por tazas de café y miradas robadas. Y aquí estás, una cara nueva, entrando en esta delicada y tácita rivalidad. Mi corazón, ya un nudo de nervios enredado, se tensa aún más con tu llegada. Justo... Por favor, no te acerques demasiado a *él* .